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miércoles, 9 de mayo de 2007

3IE Apoya proyecto de mejora para la educación.

Elevar la calidad de la educación en nuestro país es el objetivo del proyecto: “Modelo de gestión de Calidad”, desarrollado por la emprendedora María Teresa Lepeley con el apoyo del Instituto 3ie de la Universidad Santa María.


La idea es adaptar a la educación, los valores, principios y prácticas de productividad utilizadas por las empresas más exitosas a nivel mundial.

La calidad no es un concepto fijo, pero responde a respuestas de una suma de necesidades y expectativas de consumidores, y tiene base en el perfeccionamiento, la evaluación y el mejoramiento continuo, tanto de las personas que trabajan en una organización como de los procesos. Un sistema educativo que ofrece calidad demuestra responsabilidad por el mejoramiento continuo y optimiza estándares del desempeño de alumnos y docentes en el ámbito científico, metodológico y filosófico.

Justamente al mejoramiento de la calidad de la educación apunta el proyecto desarrollado por la emprendedora chilena radicada en EEUU, María Teresa Lepeley, quien con el apoyo de Capital Semilla de CORFO y el Patrocinio del Instituto 3ie, lanzará esta iniciativa en nuestro país, partiendo desde la Quinta Región.

El proyecto IGCE – Chile, como explica su creadora, “consiste en una secuencia de cursos, en modalidad e-learning, de gestión y evaluación de calidad en educación, dirigidos a capacitar y apoyar a docentes, y en general a todos los profesionales de la educación, a optimizar recursos como condición imprescindible para conseguir calidad. Los programas conducen a certificaciones profesionales e institucionales en ‘Calidad Siglo XXI en Educación’ ®”.

Sistema Educativo en la palestra

El Modelo de Calidad desarrollado por la profesora Lepeley en su libro “Gestión y Calidad en Educacion. Un Modelo de Evaluación” (Editorial McGraw-Hill, 2001), consta de siete áreas principales de gestión, divididas en 45 elementos que facilitan la evaluación. “Los resultados de esta evaluación deben demostrar evidencias concretas de mejoramiento continuo en tres o mas periodos consecutivos en 70% de los 45 elementos. Si no se alcanzan estos parámetros, se habla de desempeño, pero no de calidad” afirma María Teresa.

Este modelo de calidad para la educación apunta a resolver las necesidades y expectativas de superación y mejoramiento de los alumnos, considerando que (humanamente hablando) no es posible resolver las necesidades de los alumnos si los profesores, directivos y docentes no tienen sus necesidades resueltas dentro de la institución.

Por ejemplo, el modelo considera que “los docentes deben tener plena claridad sobre las áreas en que serán evaluados y, mas aun, deben participar en el diseño de los instrumentos de evaluación”. De hecho, “los docentes son los agentes más importantes para mejorar la calidad de la educación. Actualmente una proporción importante de docentes perciben que la evaluación es un instrumento más bien punitivo que constructivo, lo cual es un problema, no una solución”, aclara María Teresa.

Una novedad del modelo, es que los conocidos métodos de evaluación, tales como pruebas y exámenes, responden sólo a uno de los tantos elementos de gestión de la evaluación. En resumen “no es posible medir calidad educativa exclusivamente a través de las pruebas SIMCE o PSU, por esta razón la calidad no mejora” en palabras de la emprendedora.

Académica, Economista y Empresaria

Maria Teresa es Fundadora y Presidenta del Global Institute for Quality Education – GIQE de Estados Unidos, institución sin fines de lucro dedicada a promover estándares mundiales de calidad, formar líderes de calidad y asesorar a instituciones educacionales de todos los niveles en el desarrollo de proyectos de despliegue y auto-evaluación de calidad institucional.

Por años ha trabajado en el perfeccionamiento de la calidad en educación, cuenta con experiencia internacional y multidisciplinaria en investigaciones dedicadas a desarrollar una metodología global para optimizar recursos, como condición necesaria para mejorar calidad en educación.

Emprendimiento Capital Semilla

María Teresa ha adquirido su vasto currículum a través de su “espíritu emprendedor” y el cuidado de asumir “riesgos educados”, es decir, comparando y analizando objetivamente los costos versus los beneficios de cada situación.

Respecto de su proceso de postulación al Capital Semilla, explica que “no fue fácil encontrar una incubadora que ofreciera un óptimo servicio al cliente”, y que llegó al Instituto 3ie porque había un académico que tenía numerosas publicaciones relacionadas con la importancia de las personas en el desarrollo de las organizaciones, lo cual es de amplia convergencia con su Modelo de calidad.

Actualmente se encuentra en la ejecución de su proyecto a través del financiamiento de la Línea 1 de Capital Semilla, siendo patrocinada por la Incubadora de Empresas Tecnológicas del 3ie de la Universidad Santa María.

No cabe duda que la educación es uno de los bienes más preciados de la sociedad, dado su rol preponderante en la formación de las generaciones futuras, y es imprescindible trabajar permanente en su mejora continua y en la búsqueda constante de calidad. Este proyecto representa un esfuerzo por alcanzar estándares de calidad mundialmente reconocidos que promuevan el desarrollo y crecimiento económico de nuestro país.

Fuente: www.chiletech.cl

viernes, 27 de abril de 2007

José Piñera: La llave del tesoro

José Piñera propone una transformación profunda del sistema chileno de educación. Piñera sugiere que en lugar de que exista un monopolio estatal, se liberalice el sector a través de la entrega de el "cheque educacional".
Gabriela Mistral, quizá la más notable de las profesoras chilenas y sin duda la más visionaria escribió:

"Me parece una calamidad el Estado docente, especie de trust para la manufactura unánime de las conciencias. Algún día los gobiernos no habrán sino de dar recursos a las instituciones y los particulares que prueben su eficacia en la educación...También pesó sobre mí el Estado docente, centurión que fabrica programas y que apenas deja sitio para poner sabor de alma".

Propongo esta otra reforma educacional porque la llave de la creación de riqueza en el siglo 21 será el cultivo de la inteligencia y el conocimiento humano:

  1. Establecer la más amplia libertad para proveer educación básica, media, técnica y superior, y la libertad de programas de estudios, eliminando toda intervención del gobierno en este campo.
  2. Transformar el Ministerio en una Superintendencia de Educación con profesionales de primer nivel, escogidos sin discriminación alguna, que evite todo fraude o uso malicioso de los subsidios estatales, y subcontrate en el sector privado el diseño y realización de diversas pruebas de calidad educacional.
  3. Licitar de manera transparente las actuales escuelas municipales, incentivando a los propios profesores a participar, y otorgar subsidios para la capacitación de directores y profesores.
  4. Entregar a principios de cada año un "cheque educacional" a cada familia chilena por cada hijo e hija en edad escolar para que pueda pagar, total o parcialmente, la escuela que libre, informada y responsablemente elija para ellos.
  5. Derogar el Estatuto Docente y establecer que los profesores se rijan por las mismas leyes laborales del resto de los chilenos.
  6. Utilizar el actual presupuesto de educación, como también una fracción relevante de los 20.000 millones de dólares que ha acumulado el Estado chileno, para financiar un monto de ese "cheque" coherente con el nivel que ha alcanzado la economía nacional, y solventar los gastos que pueda requerir la "economía política" de la transición, entre ellos capacitar en el exterior a miles de profesores cada año.

Estos principios, que son similares a los del exitoso sistema de AFP, conducirían a una competencia virtuosa por elevar la calidad educacional y capturar a las familias-clientes.

El valor de la chequera educacional, basado en la rentabilidad social bien medida de la educación, sería un barómetro de la importancia que la sociedad le asigna a la calidad de la educación, y un elemento determinante para alcanzar el nivel de capital humano y desarrollo de países como Australia o España.

Esta reforma produciría una verdadera revolución del sector educacional, como la que ha tenido lugar en los últimos 30 años, con resultados espectaculares, en todos los sectores liberalizados del país.

La flexibilidad inherente de la empresa privada permitiría incorporar, sin demora, los fabulosos avances tecnológicos que están ocurriendo en el mundo y ponerlos al servicio de elevar la calidad de la educación de los niños y jóvenes chilenos.

Las discusiones de remuneraciones se darían al interior de cada escuela entre los profesores y los dueños, se hablaría de productividad, capacidades individuales bien evaluadas y resultados docentes. Los mejores profesores ganarían más que los otros, y sería ese un incentivo poderoso para mejorar la calidad de las clases y el perfeccionamiento docente.

No habría paros nacionales que dañan a los más pobres. Los educadores tratarían de retener a los mejores profesores, pagándoles sueldos que reflejen su verdadero aporte y tratándolos con dignidad. Las escuelas invertirían en tecnología y banda ancha para tener acceso a bibliotecas virtuales y técnicas educativas modernas. Los padres se darían cuenta. Algunas escuelas se expandirían para atender al incremento de alumnos, otras cerrarían.

Habría una competencia entre investigadores y expertos por desarrollar diversas pruebas que midan lo mejor posible la "calidad educacional" de cada escuela. Todos los resultados estarían en Internet, por escuela, por barrio, por comuna. Se crearían empresas privadas clasificadoras de escuelas, como las que evalúan hoy el riesgo financiero. Con la ley antimonopolios mejorada y vigilante, y plena transparencia financiera y de instalaciones de cada escuela.

Sería un nuevo mundo educacional.

Del paradigma del Estado Docente del siglo 20 al paradigma de la Sociedad Docente coherente con el siglo 21.

Y que necesita, merece y puede lograr el nuevo Chile.

Mil voces me dirán que es imposible, que es un sueño.

Primero, soy testigo de que ha habido otros sueños que se han hecho realidad en este maravilloso país. Segundo, como escribiera el poeta Carl Sandburg: "Nada sucede si no es primero un sueño".

Este artículo fue publicado originalmente en El Mercurio (Chile) el 15 de abril de 2007. José Piñera fue el ministro del Trabajo y Previsión Social de Chile responsable de la reforma radical del sistema de pensiones en 1980 (www.josepinera.com), es co-presidente del Proyecto para la Privatización de la Seguridad Social del Cato Institute, y presidente del International Center for Pension Reform (www.pensionreform.org).